«La falta de acceso a agua segura tiene como consecuencia las enfermedades, ya que, si no te llega todos los días, hay que ir a rebuscarse»

Yaqueline Abigail Portillo, vive en la comunidad de Casablanca, del distrito de Perquín y es integrante de la Asociación de Desarrollo Comunitario (ADESCO).

«Formar parte de la asamblea me permite participar en la toma de decisiones sobre el agua en mi comunidad.»

En la comunidad de Casablanca, en el distrito de Perquín, el acceso al agua sigue siendo una parte central de la vida cotidiana.

Aunque se han dado avances importantes, las familias todavía no cuentan con un servicio completamente continuo, especialmente durante la época seca, ya que la disponibilidad de agua se reduce.

«El acceso al agua es un poco complicado, ya que no todas las familias tienen la misma posibilidad de que les llegue el agua todos los días. El agua es tratada porque tenemos un sistema de cloración (…) y así llega desinfectada a nuestros hogares.»

Sin embargo, este acceso no es igual para todas las familias, lo que genera diferencias importantes dentro de la misma comunidad.

Cuando el servicio no alcanza, muchas familias se ven obligadas a buscar otras alternativas, como pozos o quebradas. Estas soluciones, aunque necesarias, no siempre garantizan condiciones seguras para el consumo. En ese esfuerzo diario por asegurar el agua, las familias invierten varias horas al día, reorganizando sus rutinas y priorizando una tarea que resulta indispensable para la vida.

«Hay días en los que se necesitan cuatro o cinco horas para la gestión el agua. Esto implica un tiempo invertido que podría ser aprovechado en otra área del día a día.»

«Hay niños que tienen que ir a acarrear agua en la madrugada antes de irse a la escuela, así que la falta de acceso al agua puede afectar a la educación, porque puede que los niños no vayan a estudiar por el hecho de estar acarreando agua»

A pesar de las dificultades, la comunidad mantiene un fuerte sentido de organización y participación. A través de asambleas y espacios colectivos, las familias se involucran en la toma de decisiones relacionadas con la gestión del agua, buscando soluciones conjuntas para mejorar su acceso y sostenibilidad.