«Considero que las mujeres son las que más sufren por la escasez del agua, ya que ellas hacen un mayor uso y son las que se encargan de gestionarla en el hogar»

Ever Mauricio Nolasco es el presidente de la Junta de Agua de Casablanca del distrito de Perquín y se tiene un papel central la toma de decisiones para garantizar el agua en la comunidad.

«Participamos en reforestaciones, limpieza de acequias que tenemos en la zona de recarga hídrica. Además, tenemos el cuidado de no desperdiciar el agua, ya que lo que nosotros desperdiciamos otras familias lo pueden estar necesitando.»

En la comunidad, el acceso al agua ha ido mejorando con el tiempo, aunque sigue siendo una realidad marcada por contrastes entre la época de invierno y la de verano. En los meses secos, la disponibilidad disminuye y el sistema no siempre logra cubrir la demanda de todas las familias.

El acceso también ha cambiado con los años. Antes, muchas familias debían desplazarse largas distancias para conseguir agua, lo que suponía un gran esfuerzo diario.

«Antes, cuando yo vivía en la parte baja de la comunidad, teníamos que ir bien lejos a traer el agua, y era un trabajo pesado. Ahora ese problema ha mejorado.»

Aunque la situación haya mejorado, aún existen limitaciones en la infraestructura, especialmente cuando varias familias dependen de un mismo punto de abastecimiento.

«Ahora, el tanque que tenemos no alcanza para conectar a todas las familias de la comunidad. Por eso, cuando en una misma vivienda viven dos o tres familias, todas se abastecen de una sola acometida.»

«El agua que tiene la comunidad es tratada, se clora siempre. Con esto nos aseguramos que todos consumimos agua segura. Además, en todos los análisis que nos han hecho, ha salido el resultado bien.»

Gracias a este sistema comunitario, no se han reportado enfermedades asociadas al consumo de agua contaminada, ya que incluso las familias que no cuentan con conexión directa suelen ser apoyadas por otras que sí tienen acceso al sistema.

«Por el momento, no se han visto afectadas otras familias que no cuentan con el derecho del sistema de agua, porque siempre consumen agua del sistema porque el que tiene le brinda agua.»

«En mi hogar siempre trabajamos para que no nos falte agua, y yo pongo más esmero, porque sé que quien es más afectada es mi pareja, ya que, ella prepara los alimentos y se encarga del cuidado de los niños, ya que mi trabajo se extiende a lo largo del día y no paso casi en mi casa.»

Ever considera que el acceso al agua también tiene un impacto en la educación de la niñez, ya que las tareas de recolección pueden reducir el tiempo de estudio y descanso, afectando su rendimiento escolar.

«Uno deja de acompañar a los niños en sus tareas. Hace algunos años cuando la situación era más difícil y había que trabajar más, ir a bañarse a los pozos, acarrear agua, eso quitó bastante tiempo y más los niños, se iban cansados a la escuela, porque temprano tenían que ayudar. Esto hace que tenga menos tiempo y ganas para estudiar.»

A pesar de los retos, la comunidad participa activamente en la toma de decisiones sobre el agua y en la gestión del sistema, asumiendo un rol clave en su sostenibilidad.